martes, 22 de enero de 2008 1:43 a. m.
| nombre | contiene 8 comentarios |
"Uno no se ilumina imaginando figuras de luz, pero sí haciendo consciente la oscuridad. Este último proceder, no obstante, es desagradable y por lo tanto no popular".
| Anónimo | 22/1/08 1:47 a. m. |
El concepto de libertad es un concepto de difícil definición y de práctica enormemente complicada. Tanto es así que la libertad únicamente resulta fácil de describir cuando carecemos de ella.
La libertad, como el aire, solamente nos acucia con su falta o escasez. Libertad es lo otro.
Por eso el poder no precisa de libertad, porque no admite lo otro. Es más, le resulta difícil entenderla y le parece peligrosa por constituir una sustancia explosiva.
La libertad es el alma de la democracia y se confunde con ella. Pero la democracia es muy frecuentemente una coartada.
Los poderosos, los que tienen el dominio de la sociedad, no suelen hablar de la libertad, porque la libertad son ellos mismos. La emplean y proclaman, eso sí, como una contribución graciosa por su parte a quienes viven uncidos como bueyes de tiro a su feroz carro.
La libertad está reducida, al parecer, a la crueldad de los dominadores y a la ambición clandestina de los dominados.
Pero la libertad es en definitiva el gran bien, el bien radical que justifica la vida. Un elemento profundamente religioso. Y en ese aspecto de justificación vital es donde comienza el problema teórico y, sobre todo, práctico de la libertad.
| Anónimo | 22/1/08 1:55 a. m. |
En estos tiempos que nos ha tocado vivir, nuestra sociedad está anclada en un estado marcado por la ley del más fuerte, demostrándose en los mecanismos del mercado libre, en el enriquecimiento a costa de los demás. Lo establecido se marca como única opción de vida disfrazada con un extraño concepto de libertad. Vivir se convierte en un lujo que hace del sueño una tontería y del trabajo una obligación impuesta y una mentira con el fin de llenarle los bolsillos siempre a los mismos.
| Anónimo | 22/1/08 2:10 a. m. |
La revolución no es ningún juego, es la tarea de todo revolucionario y en donde la organización, la resistencia y la violencia revolucionaria son piezas fundamentales para acceder a ella. Debemos familiarizarnos con todos estos elementos y expandirlos por el resto del movimiento antifascista, no podemos rechazarlos, pues son los únicos que nos darán la fuerza suficiente para arrinconar a la clase burguesa
| Anónimo | 22/1/08 8:41 a. m. |
Las contradicciones se agudizan y las máscaras caen. Los problemas reales de la gente y los problemas pendientes aparecen en primer plano. En el Estado español, para la izquierda consecuente, solo hay un lado de la barricada, la que vincula las reivindicaciones nacionales con las de clase.
| Anónimo | 22/1/08 4:05 p. m. |
No hay pues revolución sin conciencia de cómo pensamos, sentimos, así como del alcance y consecuencias de nuestras acciones. Un nuevo hombre y mundo, implica un nuevo nivel de sensibilidad y la conciencia necesaria para abrirle caminos conductuales hacia el mundo, para configurar personalidades solidarias.
| Anónimo | 22/1/08 5:22 p. m. |
No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero lucharé hasta la muerte para que tenga el derecho de decirlo
| Anónimo | 22/1/08 7:25 p. m. |
