viernes, 18 de enero de 2008 1:39 a. m.
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La abeja puede reconocer las características florales aun cuando nunca antes haya visto una flor.
| Anónimo | 18/1/08 1:45 a. m. |
Erich Mühsam fue un poeta judío alemán víctima del nazismo. En 1933 fue detenido y encarcelado. A guisa de ejercicio –recién empezaba el nacionalsocialismo–, los torturadores decidieron meter en su celda a un chimpancé que habían robado del laboratorio de un científico también detenido.
Como parte de su entrenamiento, y para ejercer la maldad, los soldados nazis esperaban que el simio atacase a Mühsam, cuyo aspecto, según narran los historiadores, era lamentable.
Para sorpresa de los torturadores, el chimpancé abrazó al prisionero, lo resguardó y lamió sus heridas.
Enfurecidos por la piedad del animal, los celadores torturaron y mataron a éste.
| Anónimo | 18/1/08 3:45 p. m. |
"Ninguno de los males que pretende remediar el totalitarismo es peor que el propio totalitarismo"
| Anónimo | 18/1/08 3:49 p. m. |
"Por encima de todo, se creía en la revolución y en el futuro, se tenía la sensación de haber entrado súbitamente en una era de igualdad y de libertad. Los seres humanos trataban de comportarse como seres humanos y no como engranajes de la máquina capitalista."
| Anónimo | 19/1/08 12:41 a. m. |
Cuando la paz social parece tan sospechosa, la denuncia de lo Real parece más importante que nunca.
El signo de la revolución tiene que ser el del movimiento de la vida: sólo aquella vida que desea y se apasiona por ello se inserta sin quererlo en lo revolucionario. No se puede huir de la revolución, porque la realización del deseo apasionado es ya revolución.
Ir contra la revolución es ir contra una tendencia vital.
Esta tendencia busca siempre saltar en el tiempo, en lo homogéneo, para hacer aparecer lo heterogéneo. Es aquí donde se unen revolución y alteridad.
La búsqueda revolucionaria es búsqueda de lo diferente, de lo radicalmente diferente.
El gesto levinasiano se iguala al gesto revolucionario en cuanto que se unen en el reconocimiento del deseo y la necesidad de lo Otro. Pero la necesidad de lo Otro en el comunismo ha acabado por convertir a lo Otro en un mismo, por lo que la necesidad de la alteridad ha acabado por degenerar en dictadura de la igualdad.
| Anónimo | 19/1/08 1:51 a. m. |
