sinergia sacramental
martes, 25 de diciembre de 2007 9:53 p. m.

shiboleth

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Por encima de la clase, de la nación o de la masa, la multitud debe ser concebida como una red: una red abierta y expansiva en la cual todas las diferencias pueden ser expresadas libremente e igualitariamente, una red que provea los medios de encuentro a fin de que podamos trabajar y vivir en común.

Anónimo   25/12/07 10:01 p. m.


Han pasado años desde que Umberto Eco lanzara el primer dardo contra la concepción unitaria de la “masa”, a la que el semiólogo italiano entendía como más capaz, plural y autónoma de lo que se pensaba por aquella época. Hoy día, aparte de Negri, la “multitud” ha sido estudiada por Howard Rheingold en su libro Multitudes inteligentes. La próxima revolución social; por Pierre Lèvy, en Cibercultura. La cultura de la sociedad digital, en el que habla de la nueva universalidad sin totalidad que caracteriza a Internet; por Manuel Castells, en sus impresionantes tomos sobre la Sociedad Red y por Arjun Appadurai en El rechazo de las minorías.

Anónimo   25/12/07 10:02 p. m.


Desde hace algo más de siete décadas, nuestro país de países se ve abocado a convivir con los efectos de una terrible realidad: ni lo legítimo es legal, ni lo legal es legítimo. Todavía es una incorrección política afirmar este sencillo razonamiento, pero, tened la seguridad de que si una masa crítica de los súbditos, despierta a través de la razón, y toma consciencia de su ciudadanía; cuando se restablezca la normalidad democrática; dad por hecho que saldrán por doquier los intelectuales de a ocho "los republicanos de toda la vida", prestos a trocar su discurso para adaptarlo a las ideas de moda.

Lo mismo que pasó cuando en los 80, todos los que querían chupar del nuevo bote decían ser antifranquistas de toda la vida y haber corrido ante los grises. Tened por seguro que cuando llegue la República, veremos a EL PAÍS escribir sobre la recuperación de la razón crítica; y escucharemos a los representantes de la intelectualidad oficial, glosar acerca del carácter arbitrario del entramado seudo-legal de la monarquía.

Los mismos que hoy mienten con su silencio cómplice.

Anónimo   25/12/07 10:04 p. m.


“La diferencia entre lo irremediable y lo necesario, es que para lo primero no hay que prepararse. Y sólo la preparación hace posible determinar lo segundo”.

Anónimo   25/12/07 10:06 p. m.


Arrola simplemente ignora lo más sencillo de entender de la historia del siglo pasado: que el cambio de la monarquía a la República ha supuesto siempre, en las dos ocasiones que ha sucedido, una victoria de las fuerzas revolucionarias sobre la reacción, breves etapas de democracia, de libertad y de derechos para los obreros y los explotados, prácticamente los únicos momentos de que hemos disfrutado. Si los comunistas olvidamos eso, estaremos olvidando lo más esencial. España no es Francia, ni Suecia, ni Portugal; los hechos demuestran que aquí cuando ha caído la monarquía, ha caído al mismo tiempo una parte del Estado, una parte históricamente muy importante. No sólo se ha sustituido a un rey por un presidente de la república sino que con la corona ha caído una parte de su corte o, si se quiere, de su cohorte de terratenientes, capitalistas, obispos, funcionarios y financieros.

Anónimo   27/12/07 3:35 p. m.


Bien vio Unamuno la sinrazón españolista, y amargamente se arrepintió de ella sus últimos días de vida. No sólo los fascistas explícitos falangistas o nazis llevan los rasgos criminales de la intolerancia fascista, sino que TODOS los españolistas son fascistas, aunque se llamen demócratas, socialistas, anarkos o maoístas. Inútil, ya vemos, renunciar a priori a la violencia ni a cualquier otro modo de lucha.

Anónimo   27/12/07 3:35 p. m.


Lo que si es cierto, es que la revolucion ha de ser minimamente estatal, crear una nueva republica temporal, y ejercer despues el derecho a la autodeterminacion de los pueblos, o decretar la abolicion del estado español como claro simbolo hacia la transicion y el fin de las guerras imperialistas iniciadas siglos atras. Solo asi abra un cambio, el estado español como tal, no tiene ningun futuro, todo antifascista tiene que rechazar la opresion hacia los pueblos, las verdaderas naciones, que lo componen.

Anónimo   27/12/07 3:39 p. m.


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