viernes, 21 de diciembre de 2007 12:25 a. m.
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De forma geográficamente desigual, según contexto y coyuntura, el capitalismo tiende, como hacia su ideal, al equilibrio perfecto entre el respeto formal a los principios de la expresión democrática y el incumplimiento permanente de sus decisiones: un modelo, pues, de legitimidad y no de determinación.
| Anónimo | 21/12/07 12:30 a. m. |
La izquierda sigue creyendo, citando a un Marx incompleto o superficial, que el llamado “derecho burgués” es sólo el excipiente o cobertura legal de los intereses de la clase dominante sin reparar en que sus leyes, instituciones y cauces de expresión son en realidad -a igual título y al mismo precio que las obtenidas y ya casi perdidas en el terreno laboral- trabajosísimas conquistas populares que esa clases dominantes se vieron obligadas a aceptar y al mismo tiempo a secuestrar y dejar sin efecto.
| Anónimo | 21/12/07 12:31 a. m. |
Esto me hizo pensar en el argumento neoliberal de que el Estado siempre ha sido el factor coartador de la libertad individual y que, por ello, deben ser los individuos quienes decidan el curso de la economía, impidiendo que el Estado regule los movimientos del mercado.
Suena bien, sobre todo si para apuntalar el argumento se invoca a John Locke, Montesquieu, David Hume, Adam Smith y John Stuart Mill, entre otros creadores del ideario liberal.
El problema surge cuando las libertades individuales y la responsabilidad individual se ofrecen como sustitutas (y no como complementarias) del bien público o bien común, y este último se identifica con el Estado que oprime a las dos primeras. Y surge porque la doctrina liberal se reduce de esta manera a un antiestatalismo empresarialista que opone la primacía del capital privado a las necesidades sociales, y condena a las masas a esperar el "goteo" de la riqueza que se apropian las elites de poder económico.
| Anónimo | 21/12/07 11:50 a. m. |
Lejos de solucionar el problema de la opresión del Estado sobre el individuo, esta readecuación del ideario liberal a las necesidades empresariales de las oligarquías transnacionales, sólo sustituye una opresión por otra: la del Estado por la del empresariado oligárquico.
A esto se le llama neoliberalismo, capitalismo salvaje y capitalismo corporativo transnacional. Y es el que hasta ahora ha regido la globalización.
| Anónimo | 21/12/07 7:55 p. m. |
Esta sociedad sólo tiene un remedio, también relativo: volcándola boca abajo, toda ella, y volviendo a construirla sobre bases marxistas, revolucionarias.
| Anónimo | 25/12/07 11:38 p. m. |
