sábado, 6 de octubre de 2007 12:22 p. m.
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Las tesis de la conspiración forman parte del folklore contemporáneo, pero no siempre son banales e inocuas. Se caracterizan por atribuir a una conspiración de agentes poderosos la ocultación de una verdad relevante y a veces logran gran aceptación. Su veracidad o falsedad debe ser probada en cada caso, aunque comúnmente el término se emplea sólo para aquellas que resultan injustificadas. El impacto emotivo que tienen los grandes atentados, como los del 11-S y el 11-M, favorece la aparición de tales teorías, que tienden a mermar la confianza pública en las instituciones. En ambos casos, sin embargo, las teorías que tratan de desmentir el resultado de la investigación oficial carecen de pruebas. La polémica sobre los atentados del 11-M ha introducido por primera vez en el debate público español el concepto de teoría de la conspiración, hasta el punto de que quienes han opinado sobre el tema se han visto clasificados como “oficialistas” o “conspiracionistas”. Estos últimos han logrado convencer duarante un tiempo a un sector numeroso, aunque minoritario, de la población española, lo que demuestra la importancia que pueden llegar a adquirir las teorías de la conspiración e induce a tomárselas en serio. Sin embargo, la comunidad académica internacional no ha solido hacerlo, ya que en general tales teorías son consideradas como elementos intrascendentes de la cultura popular, que permiten ganar dinero y/o satisfacer sus ansias de protagonismo a los lunáticos o desaprensivos que las propagan.
| Anónimo | 8/10/07 12:38 p. m. |
«Los dogmáticos de la extrema derecha aspiran, como dijo Camus, a nuestra esclavitud ideológica»
| Anónimo | 8/10/07 1:40 p. m. |
“aquí mando yo, se hace lo que yo mando y todo lo que se hace está bien hecho porque lo mando yo”
| Anónimo | 26/10/07 4:22 p. m. |
